El exceso de secreción de insulina, provocado por un elevado consumo de hidratos de carbono, especialmente los procedentes de alimentos procesados y harinas refinadas, y una consecuente resistencia a la insulina, son el principal desencadenante fisiológico del sobrepeso, la obesidad y el síndrome X o metabólico ( conjunción de enfermedades como diabetes, hipertensión y dislipemias).

El mecanismo insulínico

Repasemos el mecanismo insulínico que se pone en marcha al comer:

El aparato digestivo trabaja en la absorción de los hidratos de carbono que contienen todos los alimentos, no debemos olvidar que la carne, el pescado, la verdura, la fruta, los frutos secos, la leche, etc. también contienen hidratos de carbono, y no sólo los cereales o las legumbres. Esto sucede principalmente en el intestino delgado, además de en la boca, pero no en el estómago.

Sea cual sea la forma del hidrato de carbono -más simple o más compleja-, una vez han sido todos transformados en glucosa o fructosa, pasan directamente al torrente sanguíneo para dirigirse hacia el hígado.

La glucosa libre en nuestra circulación estimula la secreción de insulina por parte del páncreas. En este momento es cuándo se evalúa cuánta glucosa contiene la sangre y dónde se almacenará.Aquí el camino se bifurca.

el-hiperinsulinismo-y-los-hidratos

Por un lado, si la cantidad de hidratos de carbono es la adecuada, el proceso metabólico de la glucosa será el siguiente:

1. La glucosa resultante viaja hasta el hígado, se transforma en glucógeno y llena sus depósitos de glucógeno, vitales para asegurar unos niveles de glucosa mínimos durante las horas que se come y así ir liberando glucosa directamente al torrente sanguíneo cuando sea necesario.

2. El resto de glucosa pasa a la circulación para ser utilizada por el cerebro, los glóbulos rojos y otros tejidos que necesitan glucosa directamente.

3. El exceso final de glucosa se almacena en los músculos para utilizarse en episodios de estrés físico, breves y repentinos.
Por otro lado, si los depósitos de glucógeno ya están llenos debido a una sobrealimentación y al sedentarismo, ocurre lo siguiente:

1. Hiperglucemia transitoria debido al exceso de glucosa en la sangre.

2. El páncreas secreta más insulina para evacuar ese exceso de glucosa, ya que es altamente tóxica.

3. El hígado transforma el glucógeno en grasa saturada, concretamente en ácido palmítico.

4. Esta grasa se envuelve por una serie de proteínas y da lugar a un tipo de colesterol, las VLDL, unas lipoproteínas de muy baja densidad.

5. Las VLDL vuelven al torrente sanguíneo para ser usadas como combustible o para almacenarse en nuestros depósitos grasos -suele ocurrir más a menudo lo segundo que lo primero-.Y es así como engordamos.

La hiperinsulinemia y las grasas

La insulina regula principalmente cómo se almacenan los hidratos de carbono, pero también abre las puertas de las células para recibir otro tipo de nutrientes.Un hiperinsulinismo, además de provocar la reacción en cadena que hemos visto desde un punto de vista glucémico, facilita el almacenamiento de grasas en el tejido adiposo.Una dieta rica en hidratos de carbono hace engordar pero, obviamente, una dieta rica en hidratos de carbono y grasas nos hace engordar más.Además, la insulina no sólo facilita que se almacene más grasa y se engorde, sino que inhibe a las células grasas de liberar energía ya que la interpretación que hace el cuerpo es que si los niveles de insulina son altos es porque los niveles de glucosa son altos también, Así es imposible perder ni un sólo gramo de grasa.